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23 de junio de 2021

Calificación crediticia, un sello de calidad para las pymes que valoran las grandes empresas

Para que una pyme se convierta en proveedora de una gran empresa, no basta con tener un producto innovador o competitivo, tener capacidad de producción y alcanzar unos estándares de calidad determinados. Las grandes empresas imponen exigencias económicas y de sostenibilidad para acceder a sus cadenas de suministro. A la hora de acometer un proyecto, se aseguran de que sus posibles proveedores tienen la capacidad operativa y financiera necesaria para cumplir las expectativas de sus clientes. Periódicamente, realizan auditorías a proveedores para revisar su idoneidad y garantizar la calidad y homogeneidad de sus servicios.

En estos procesos de selección y homologación de proveedores, una calificación crediticia positiva actúa como un sello de calidad y aporta una ventaja competitiva a las pymes, al ofrecer una visión que abarca no solo la nota de calificación crediticia, sino un informe independiente y completo de la empresa.

Gracias a la calificación crediticia, las grandes empresas pueden obtener de sus potenciales proveedores información detallada y objetiva sobre su gestión. Además de la nota de calificación en una escala alfabética, el informe de calificación ofrece un análisis en profundidad de los riesgos de la empresa (financieros, de negocio, de gobierno corporativo y de entorno); factores explicativos del modelo económico, crecimiento, posición competitiva, solvencia, rentabilidad, endeudamiento, liquidez, accionariado, gobierno y otros elementos de estabilidad. Por último, aporta una comparativa entre la empresa y su sector de actividad.

De esta forma, una calificación crediticia positiva puede ser exhibida por las pymes para acceder a las grandes plataformas de suministro, mientras que los departamentos de compras de las grandes corporaciones pueden solicitar informes de calificación de sus potenciales proveedores para decidir a quién adjudicar un contrato.