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14 de febrero de 2024

El crecimiento del sector fotovoltaico en Europa y en España

Durante 2022, la guerra entre Ucrania y Rusia, junto con la crisis de precios, desencadenaron una notable inestabilidad que aceleró el crecimiento de la energía solar fotovoltaica. Esta fuente de energía renovable emergió como una solución crucial frente a los desafíos asociados con la soberanía energética y la volatilidad de los precios de mercado.

Sólo en el año 2022 se llevó a cabo la instalación de más de 41 GWp de nueva capacidad fotovoltaica en la UE, marcando un destacable aumento del 47% en comparación con el año anterior, y representando la mayor progresión registrada en este mercado hasta la fecha. En el caso de la UE alcanzó una capacidad acumulada de más de 208 GWp en 2022, duplicando dicha cifra en tan solo 4 años y experimentando un incremento del 25% en comparación con el año 2021.

España lidera el crecimiento

España lideró el crecimiento en Europa al instalar 8,6 GWp de nueva capacidad, seguida por Alemania con 7,9 GWp y Polonia con 4,9 GWp. De acuerdo con Solar Power Europe (SPE), la principal asociación del sector solar fotovoltaico en Europa, 26 de los 27 países de la Unión Europea experimentaron un aumento en su capacidad anual instalada durante el año 2022 en comparación con el año anterior.

El sector fotovoltaico español se encuentra en un momento crucial en el camino hacia la consecución de la transición energética. Este periodo se caracteriza por avances significativos y desarrollos que apuntan hacia una mayor integración de fuentes de energía sostenibles, siendo la energía solar fotovoltaica un actor destacado en este proceso de transformación.

Los datos del sector en 2022 reflejan un avance reseñable, con la instalación de 4.701 MW de nueva capacidad en suelo (un aumento del 34% en comparación con los 3,5 GW de 2021). Es importante destacar que la mayoría de estas instalaciones se llevaron a cabo sin ayudas o esquemas retributivos regulatorios. Además, las instalaciones de autoconsumo experimentaron un notable crecimiento, alcanzando los 2.507 MW de nueva capacidad (un aumento del 108% en comparación con 2021). Estas iniciativas generaron un impacto considerable en la economía, suponiendo 197.300 empleos directos, indirectos e inducidos a lo largo del territorio español.

La mayoría de las instalaciones fotovoltaicas se llevaron a cabo sin ayudas o esquemas retributivos regulatorios

El mejor año de la historia

Así, el 2022 se consolida como el mejor año de la historia del sector fotovoltaico en España contando con 25.113 MW de potencia fotovoltaica acumulada. En los últimos 3 años se han incorporado 11,1 GW de capacidad en suelo y 4,3 GW de capacidad de autoconsumo.

El crecimiento continuado y significativo de la capacidad instalada fotovoltaica en España, impulsado por condiciones climáticas favorables, territorio disponible y una tecnología cada vez más accesible, marca un hito en la transición hacia fuentes de energía más limpias. La progresión en la contribución de la energía fotovoltaica al mix energético nacional es notable: desde un modesto 3% entre 2008 y 2018 hasta alcanzar un destacado 15% en 2023.

Este aumento constante en la participación de la energía fotovoltaica en el conjunto de las fuentes de energía renovable en España es un claro indicador de la transición exitosa hacia una matriz más sostenible. En 2022, la energía fotovoltaica representó el 25% de la generación renovable, particularmente notable si se compara con los niveles tradicionales que rondaban alrededor del 7%.

Papel crucial en la diversificación energética

La tendencia ascendente refleja no solo el crecimiento en la capacidad instalada, sino también la creciente aceptación y adopción de la energía solar como una fuente confiable y eficiente. Este cambio hacia una mayor proporción de energía fotovoltaica dentro del conjunto de renovables subraya el papel crucial que juega esta tecnología en la diversificación de la matriz energética y la reducción de la dependencia de fuentes convencionales.

Asimismo, se traduce tanto en una reducción significativa de las emisiones de gases de efecto invernadero, con 26,9 MtCO2 equivalente evitadas en 2022, como también en impactos económicos positivos. El sector fotovoltaico contribuyó con 15.656 M EUR al PIB íntegramente nacional en 2022, representando un destacable aumento del 60% en comparación con el año anterior.

La regulación tanto a nivel nacional como europeo ha desempeñado un papel crucial al acelerar la integración de energías renovables, estableciendo un marco propicio para reducir la dependencia energética y abordar la urgencia climática.

El ascenso de la energía fotovoltaica demuestra cómo la transición energética puede ser un motor económico y social positivo

En definitiva, el ascenso de la energía fotovoltaica en España no solo refleja un compromiso tangible con la sostenibilidad ambiental, sino que también demuestra cómo esta transición puede ser un motor económico y social positivo. La reducción de costos energéticos para empresas y hogares, junto con la creación descentralizada de empleo, evidencia que el camino hacia la energía renovable es una inversión valiosa para el presente y el futuro de la sociedad española.

Las perspectivas a nivel europeo parecen positivas, así en 2023 los escenarios medios de Solar Power Europe (SPE) sugieren que se agregarán aproximadamente 53,6 GWp a lasredes europeas, elevando la capacidad acumulada a 262 GWp. Además, se estima que en 2024 la demanda de energía fotovoltaica continuará experimentando un aumento significativo, impulsada por la crisis energética.

Alberto Marugal Rodríguez es uno de los analistas senior del equipo de INBONIS  Rating para España. Atesora más de 20 años de experiencia en banca, principalmente en departamentos de admisión de riesgos de crédito, analizando particulares y empresas, así como todo tipo de sectores económicos.