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24 de noviembre de 2022

Fondos europeos ‘Next Generation’: las pymes existen

Next generation

Tras los fondos europeos “Next Generation” y el buen trabajo realizado para identificar las áreas prioritarias de inversión y los programas que deben recibir financiación, las Administraciones afrontan el gran desafío de ejecutar estos fondos y de repartirlos entre las empresas.

Pero si tenemos en cuenta la magnitud del programa y la histórica lentitud de la absorción de los fondos europeos, en torno al 40% en el séptimo año del Marco Financiero Plurianual 2014, 2020 en el caso de los FEDER, ¿seremos capaces de materializar el nuevo maná europeo? Y lo más importante:

¿LLEGARÁ EL DINERO A LAS PYMES?

Quienes tienen en sus manos esta gran responsabilidad son las “Entidades Decisoras”: departamentos ministeriales contemplados en el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, que tienen como “Autoridad Responsable” al Ministerio de Hacienda y Función Pública. Por otro, las “Entidades Ejecutoras” (organismos públicos que ejecutan los proyectos, como comunidades autónomas, entidades locales, departamentos ministeriales o empresas públicas o semipúblicas que tienen experiencia financiando la economía como el ICO, SEPI, COFIDES, SEPIDES, ENISA, CDTI o las Cámaras de Comercio).

Si se paran a escuchar las dificultades que tienen las pymes, estas entidades pueden adaptar sus procesos mejorarlos e impulsar de este modo la esperada recuperación económica.

 

LAS PYMES OPINAN

Según Cepyme, el 66% de las pymes no esperan contar con fondos europeos para acometer inversiones. El 29% piensa que el Fondo de Recuperación es un obstáculo, ya que serán menos competitivas si no acceden a ellos. Este sentimiento de frustración se debe, por una parte, a los interminables trámites exigidos, a la complejidad de los procesos de decisión en las Administraciones y a la opacidad de los modelos por los que se conceden la financiación, en los que, salvo excepciones, los criterios de evaluación financiera no se hacen públicos.

Así, el 72% de las pymes considera que la carga burocrática supone un obstáculo.  El 44% no entiende los requisitos de elegibilidad o piensa que no los cumple. Por otra parte, la media de los plazos para presentar ofertas a licitaciones se sitúa en 24 días, lo que deja fuera a muchas pymes que no acceden a tiempo a la información. Esto no solo genera un perjuicio a las empresas, sino que reduce los porcentajes de ejecución, ya que no llegan a presentarse suficientes proyectos.

 

SOLUCIONES PARA SU IMPLEMENTACIÓN

Proponemos tres medidas de fácil implementación para mitigar la sensación de opacidad, la lentitud y aumentar el acceso de las pymes a los fondos «NextGen«:

  1. Que las reglas de elegibilidad estén claras, en particular los criterios financieros. Es necesario que las llamadas «Entidades Ejecutoras», que tienen modelo de evaluación propio, publiquen su metodología de evaluación y motiven por escrito las conclusiones a cada solicitante. Además -como ya hacen SEPIDES, COFIDES, el Instituto Valenciano de finanzas y otras entidades autonómicas y estatales- deben admitir la calificación crediticia emitida por una agencia de rating como criterio para evaluar la “viabilidad económica” de las empresas solicitantes.
  2. Que se aceleren los procesos de evaluación, dentro de las «Entidades Ejecutoras». A través de una mayor protección de los funcionarios que toman decisiones, tanto aumentando plantillas – como han publicado SEPIDES e IDAE– como utilizando estándares de mercado para las evaluaciones, como la calificación crediticia.
  3. Que se alarguen los plazos de las convocatorias, siguiendo el ejemplo de IDAE, ENISA o CDTI, que cuentan con plazos para la presentación de convocatorias de dos meses de media. A su vez, las pymes tendrían que ser más proactivas e informarse a través de las consultoras especializadas en financiación pública, agrupadas en torno a asociaciones como AFIDI o AECEM, entre otras.

 

CALIFICACIÓN CREDITICIA

La calificación crediticia agiliza considerablemente la toma de decisiones y aporta la necesaria objetividad y transparencia a todo el proceso de decisión de las Entidades Ejecutoras. Para emitir una calificación sobre una empresa, se realiza un análisis cuantitativo y cualitativo de la realidad empresarial. Sus conclusiones se describen en un informe y se sintetizan en una letra (AAA, AA, A, BBB, BB,.) que refleja su probabilidad de impago.

El hecho de que esta calificación sea emitida por una agencia sometida a una fuerte regulación y supervisión por la Autoridad Europea de Valores y Mercados (ESMA), asegura la calidad e independencia de esta calificación. Además, la reiteración en el tiempo de la calificación permite hacer un seguimiento y medición del impacto que los fondos tienen sobre las empresas y sus sectores productivos.

Teniendo en cuenta estas ventajas, en 2022 ya hay programas por 2.385 millones de euros de financiación pública en los que se ha incluido una calificación como criterio de ayuda a la decisión en España. En Francia, son 12.700 millones de euros.

 

Hay margen de mejora, pero no tiempo.

Tú podrás retrasarte, pero el tiempo no lo hará”, decía Benjamin FranklinSi queremos acelerar la recuperación económica es el momento de adoptar fórmulas de gestión inteligentes que permitan invertir al mayor número de empresas en el plazo más breve posible con las garantías adecuadas. Insto a «Entidades Ejecutoras» y «Entidades Decisoras» a incluir las buenas prácticas existentes en sus órdenes de bases y convocatorias y a innovar con otras, multiplicando así el efecto de una gestión pública adecuada a las necesidades del momento.