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3 de diciembre de 2021

Las pymes no pueden perder el tren de la sostenibilidad

La inversión sostenible sigue avanzando. De acuerdo con los datos del último Estudio Spainsif, la inversión sostenible en España creció un 20% en 2020, hasta los 345.314 millones de euros,  y ya supera a la tradicional con un 54% del total. Según los datos analizados, del total del volumen en inversión sostenible, 228.551 millones de euros corresponden a entidades nacionales y 116.763 millones a activos de organizaciones internacionales comercializados en España.

Detrás de este importante avance, estarían la creciente concienciación social  y el empuje de las Unión Europea, que en 2020 realizó distintos desarrollos legislativos incentivados por el Plan de Acción de Finanzas Sostenibles de la Unión Europea. Entre otros, se aprobó el Reglamento de Taxonomía, que establece los criterios que debe cumplir una actividad económica para ser considerada sostenible, y se modificó el Reglamento de Divulgación de Finanzas Sostenibles (SFDR por sus siglas en inglés), que entró en vigor en marzo, y empuja a las gestoras a etiquetar sus productos como sostenibles y a especificar cuáles de ellos son «verde claro» o «verde oscuro».

Empresas más resilientes

Por otro lado, las empresas con políticas más sólidas en materia ambiental, social y de buen gobierno están demostrando más resiliencia que otras con una visión más cortoplacista, gracias a rentabilidades más estables en momentos de crisis. Así, en los últimos años, los fondos que invierten en empresas sostenibles están consiguiendo rentabilidades superiores a los que invierten en otro tipo de compañías (ej. MSCI ESG Leaders frente a los índices MSCI Europe, MSCI Emerging Markets y MSCI USA). 

Los grandes bancos también han mostrado su compromiso con la Agenda 2030 de Naciones Unidas, anunciando préstamos multimillonarios para proyectos verdes y programas para favorecer la inclusión financiera de personas y empresas (Ej: Santander y BBVA). Además, proliferan los sellos de calidad relacionados con la sostenibilidad generales, como los de AENOR, Empresa Familiarmente Responsable, entre otros, y otros de carácter sectorial.

La adopción de criterios de sostenibilidad conlleva ventajas para las pymes

En este contexto, las pymes no pueden perder el tren de la sostenibilidad y deben esforzarse para integrar en sus modelos de negocio criterios de desempeño ambiental, social y de buen gobierno. Es verdad que las empresas ya se adaptado al marco legislativo que exige a las medianas empresas la presentación de un Estado de Información no Financiera como anexo de su Informe Anual, pero es necesario un cambio de mentalidad para ir más allá y poder beneficiarse de todas las ventajas que reporta la adopción de criterios sostenibles.

En sus calificaciones de pymes, INBONIS ya pondera la solidez de su gobierno corporativo y los riesgos ambientales y de carácter social de la empresa. El informe de calificación explica las oportunidades y fallas en el buen gobierno de la empresa, lo que constituye un punto de partida para la mejora.

Si desea saber más sobre la metodología de INBONIS, consulte aquí.

Si desea ver el listado de pymes calificadas, pinche aquí.